Itaca Technologies

Caso de cliente · Facility services

De partes en papel a trabajo verificado y facturable en siete centros de distribución

Un contratista de limpieza y mantenimiento ganó los centros de distribución de una gran cadena minorista y multiplicó su plantilla en un año. Las tareas iban en papel, las facturas se reconstruían en Excel y una sola persona lo aprobaba todo. Mapeamos el proceso, evaluamos cuatro herramientas antes de decidir construir y entregamos una plataforma que une trabajo hecho, evidencia, aprobación y factura.

En cifras

  • 7

    centros de distribución en cuatro estados operados desde una plataforma

  • 4

    herramientas evaluadas contra el proceso real antes de recomendar construir

  • 8

    preguntas que cada trabajo responde antes de poder facturarse

Para quién es

Dueños y directores de empresas de servicios con varias sedes, en limpieza, mantenimiento, facilities u operaciones de campo, que han crecido más deprisa que su papeleo y hoy facturan desde hojas de cálculo reconstruidas. Te llevas las ocho preguntas con las que decidimos si un trabajo se puede facturar con seguridad, y el razonamiento que aplicamos antes de recomendar construir nada.

Ideas clave

  • El crecimiento rompió el proceso, no a las personas. Siete centros en cuatro estados, cada uno con su manera de anotar lo hecho y una plantilla contratada por sus manos, no por su manejo del teclado.
  • Comprar se evaluó antes que construir. Cuatro plataformas puntuadas contra el proceso real. Construir fue una conclusión, no el punto de partida.
  • La aprobación es la puerta. Una orden de trabajo pasa a «completada» solo con una aprobación, y solo entonces lleva precio y evidencia a una factura.
  • Una plataforma vale lo que vale el portátil que tiene delante. Los centros necesitaban además equipos, conectividad y una identidad corporativa.
  • La prueba se convirtió en el activo comercial. La empresa ahora puede enseñar el trabajo en vez de prometerlo.

¿Qué pasa cuando una empresa de servicios crece más deprisa que su papeleo?

El contrato que hizo a la empresa y casi la rompe

El contrato que hizo a la empresa casi la rompe. En cosa de un año desde que asumió la limpieza y el mantenimiento de los centros de distribución de una gran cadena minorista, la operación se extendía por siete centros en cuatro estados, cada uno con su supervisor, su manera de anotar lo hecho y una plantilla contratada por sus manos, no por su manejo del teclado.

Una persona era el cuello de botella de cada factura

Los servicios recurrentes se facturaban desde el programa de contabilidad. Los proyectos especiales, desde hojas de cálculo con poco detalle. Las tareas de campo se apuntaban en papel, las recogía el supervisor de cada centro y las comunicaba por teléfono o correo. La directora de operaciones supervisaba y facturaba todo personalmente, así que cada factura esperaba a una persona, y cada pregunta del cliente sobre qué se había hecho exactamente, quién y durante cuánto tiempo, volvía a esa misma persona.

Las ocho respuestas que necesita un trabajo antes de facturarse

El cliente pagaba por servicios sin una evidencia uniforme de que hubieran ocurrido. El negocio necesitaba ocho respuestas por cada trabajo antes de poder facturarlo con seguridad: qué servicio, en qué centro, cuándo empezó y terminó, quién lo hizo, cuántas horas, qué evidencia, quién lo aprobó y a qué precio.

  1. Qué servicio se hizo
  2. En qué centro
  3. Cuándo empezó y terminó
  4. Quién lo hizo
  5. Cuántas horas
  6. Qué evidencia existe
  7. Quién lo aprobó
  8. A qué precio

La restricción que marcó todo lo demás

Pasamos las primeras semanas en los centros y en la oficina, siguiendo una tarea desde que un supervisor la detectaba hasta que aparecía en una factura. De ahí salieron las ocho preguntas, el punto único de fallo y una restricción que marcó todo lo demás: lo que viniera después tenía que poder usarlo alguien que nunca ha usado software de empresa.

¿Comprar una plataforma o construirla?

Cuatro herramientas, puntuadas contra el proceso real

Antes de construir nada evaluamos lo que el mercado ya ofrecía para control horario, equipos de campo, contabilidad y ERP: cuatro plataformas, puntuadas contra el proceso real. Dos resolvían bien una parte. Ninguna conectaba trabajo, evidencia, aprobación y factura para una operación multisede de esta forma sin añadir una segunda capa de pasos manuales.

Conservar lo que funciona y construir solo la capa que falta

La recomendación fue dejar la contabilidad y la nómina donde estaban y construir la capa de control que faltaba: la orden de trabajo como unidad que lleva las ocho respuestas, la aprobación como única manera de completarla y cuatro roles (administración, responsable de centro, personal y cliente), cada uno viendo solo lo que necesita.

Orden de trabajo · ocho respuestasQué servicioEn qué centroCuándo empezó yterminóQuién lo hizoCuántas horasQué evidenciaQuién lo aprobóA qué precioAprobaciónLa única formade completarlaDel responsable decentro; ladirección apruebaexcepcionesFacturaPrecio y evidenciaLo que el cliente vaa pedir, ya en laorden
La unidad de la plataforma: una orden de trabajo que no se factura hasta que se aprueba.

Lo que una plataforma no puede hacer sola

La decisión incluyó lo que una plataforma no puede hacer sola. Los centros necesitaban equipos, conectividad y una identidad corporativa, porque una plataforma vale lo que valen el portátil y el inicio de sesión que tiene delante.

¿Qué construimos?

  • Una aplicación web con los cuatro roles y órdenes de trabajo que llevan servicio, centro, horas, personas, evidencia y precio, y pasan a «completada» solo con una aprobación.
  • Informes y KPI por centro, persona, servicio y periodo, que sustituyen la reconstrucción que antes se hacía al facturar.
  • Un service desk con informes semanales para el cliente y una vista interna de carga, horas y pendientes, para que el soporte dejara de ser un número de teléfono.
  • Equipos, conectividad e identidad corporativa para los siete centros.

La plataforma funciona en producción, con staging separado.

¿Qué ha aguantado desde entonces?

Responsables y propietarios usan la plataforma para registrar y aprobar el trabajo en los centros. La facturación ya no empieza desde el papel: una orden de trabajo aprobada lleva el precio y la evidencia que el cliente va a pedir.

AntesDespués
Tareas de campoApuntadas en papel, comunicadas por teléfono o correoÓrdenes de trabajo con las ocho respuestas
FacturasDesde el programa de contabilidad y hojas de cálculo con poco detalleDesde órdenes aprobadas, con precio y evidencia
AprobaciónUna persona, para todoLos responsables de centro para su centro; la dirección para las excepciones
EvidenciaNinguna uniformeEn cada orden de trabajo, antes de poder facturarla
Del papel a la plataforma

La supervisión ha dejado de ser la bandeja de entrada de una persona. Los responsables de centro ven su operación; la directora de operaciones las ve todas y aprueba excepciones en lugar de aprobarlo todo.

La empresa tiene ahora algo que no tenía cuando creció: pruebas. Su posición ante futuros clientes se construye enseñando el trabajo en vez de prometerlo, y la plataforma es lo que hace cierta esa afirmación. Las cifras de adopción y los tiempos de facturación se están midiendo; las añadiremos aquí cuando el cliente tenga un periodo completo detrás.

Preguntas que hacen los lectores

Ocho cosas: qué servicio, en qué centro, cuándo empezó y terminó, quién lo hizo, cuántas horas, qué evidencia, quién lo aprobó y a qué precio. Una orden de trabajo que lleva las ocho, y que solo llega a «completada» a través de una aprobación, es lo que convierte el trabajo hecho en trabajo facturable.

Equipo de Customer Success

Itaca Technologies

¿Tu pregunta no está aquí?

Escríbela tal cual. La lee el equipo que hace el trabajo y te responde con el siguiente paso concreto.

Fundada en 2011
Sin reventa de software
Sin comisiones de proveedores